Una mañana…

El regato discurría rápido, parloteante, limpio…, como imitando a las blancas nubes que desfilaban lentamente por el cielo, formaba también sus nubes blancas  de blanca espuma cuando saltaba sobre las piedras.

La brisa de la mañana acariciaba el manto de hierbas que cubría la pradera, muy alta después de las lluvias de las últimas semanas. También bajaba “crecidito” el regato que por unos días tendría ínfulas de arroyo.dsc_0148

No tengo prisa, dedicado a contemplar la mañana me siento a ver pasar el tiempo. El agua que baja, unas veces rodea las piedras, otras veces salta, y las más, en un arranque cabezón, se limita a estrellarse contra ellas. Cuesta creerlo pero dicen que esa cabezonería terminará convirtiéndolas en cantos “rodaos” ideales para el tirachinas pajarero o de escalabrar, o que tal vez las reduzca a un puñado de polvo, un recuerdo, restos de lo que fueron y que el viento esparcirá por la llanura.

Superado el sobresalto de mi llegada, se vuelve a oír el silencio. Apoyado en un árbol creo escuchar a los insectos en sus trapicheos entre la hierba, la brisa discute con los arbustos que intentan enredarla…   Los pajarillos escandalizan revoloteando entre las ramas de los arboles; los más osados han decidido que no represento ningún peligro, y con un desprecio  absoluto, unos gorriones se posan a pocos pasos y se muestran descarados mientras picotean las hojas de los berros que crecen en las orillas.arroyo_vega_tarna

Le he visto acercarse, surcando las aguas venia rodeando las piedras, saltando sobre ellas, golpeándolas las mas, pero se mantenía a flote, digno, cabezón… En un remanso, justo enfrente de mi, se ha detenido y gira acompañando a la corriente. Me voy…, no me voy…, parece que seguirá su camino pero vuelve y me encara como si quisiera algo. Venzo la pereza y me levanto a curiosear, cojo a los gorriatos por sorpresa y el susto ha sido casi mortal de necesidad, de los de quedar panza arriba, pero aparte del escándalo y el desconcierto no hay víctimas que lamentar. Les oigo protestar sobre mi cabeza, entre los arbustos…, por ahí…, -¡este cabrón el susto que nos ha pegado!-, ha sido un sálvese quien pueda sin ninguna dignidad. Lo siento.am_86826_1407024_65170

…Es un barquito de papel construido con la hoja arrancada de un adolescente cuaderno de instituto, a través del papel mojado se trasparentan unas letras…, lo devuelvo al regato, en el centro  de  la corriente para que navegue bien lejos… Hasta su destino tal vez… Con unas letritas bien perfiladas, algo nerviosas y casi recién aprendidas habían escrito cien veces… “Te Quiero”…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s