Algo sobre mi

 

 

Vista de Sidi Ifni y el mar

Desgraciadamente me jubilaron por problemas de salud, así que ahora de tapicería nada, por lo menos mio. Intentaré poner cositas de decoración y otros compañeros, y seguire con mis pequeñas bobadas, me divierten y me ayudan a pasar el tiempo.

Registrado como José Manuel Pérez Cordobés desde que nací, hace cincuenta y ocho años, osea en 1955, en un territorio muy lejano, en la 51ª provincia  Española, Sidi Ifni.

En su capital Sidi Ifni más concretamente, me han llamado de todas las maneras posibles: Jose, el padre de Ana, Pepe, Manolo, el marido de Pilar, Cretino, Manolin, José Manuel, Gordo, el “cuñao” de Luis, Rojo, Maestro, Chema una vez (le hinché el ojo al que lo hizo y  no volvió, me da repelús Chema) etc,etc. A mí me gusta más Tapicero, de todo lo demás tengo un poco, de etc.etc. también, de gordo bastante y lo de Maestro… aún me queda por aprender.

Cuando nací era un niño todavía y no pensaba ser tapicero, yo quería jugar y divertirme y eso hice durante aquel tiempo: gamberreaba con mis amigos, disfrutaba del mar, me encantaba tirarme de cabeza desde las “dos rocas” al paso de las olas cuando subía la marea. En esos tiempos, las veía enormes y peligrosas y ahora me parecen dos piedrecitas a orillas del mar, mansas, inofensivas, como gatitos falderos tumbados en la arena,  ronronean mientras esperan caricias.

Lasdos rocas

Las dos rocas

las dos rocas1

Las dos rocas

las dos rocas

Las dos rocas

Por entonces estudiaba lo que llamaban Bachillerato. Y así pasaba mi tiempo, mientras los profesores llenaban mi  cabeza de datos, y el Océano Atlántico de sueños, en mis tiempos libres  Chano me traía a la realidad, con oficio, disciplina y honradez en el trabajo. También había un espacio para la música clásica, le gustaba, y es lo que se escuchaba más asiduamente pese a mis protestas, en la radio del taller. Algún día le cogerás el gustillo me decía… no sé si hablaba de la música o del oficio, pero se lo cogí a los dos.

La pata del dinosaurio como la llamabamos

Playa de Legzira. La pata del dinosaurio como la llamabamos

En 1969, todo eso cambió, España entrego el territorio a Marruecos, y nos vinimos a Cáceres. Sin un salario fijo en casa, Chano y yo tuvimos que trabajar duro para sacar a la familia adelante, no pude o no supe seguir estudiando. Con catorce años y a tiempo completo me dedique al taller, arrinconé mi sueño, mi pasión. Yo quería ser piloto de caza, pero no pude ni intentarlo. Eso es lo que más duele, venceras o tus huesos se blanquearan al sol, pero no tener ni la oportunidad de pelear…Aun hoy duele. De aquellos sueños, aun conservo mi amor por la aviación, los cazas fundamentalmente, máquinas para matar diréis algunos, pero si consigues abstraerte de eso, hay que reconocer la belleza, la inventiva humana y el aura de libertad que impregna a esos pájaros metálicos.

Uno de los que ayudaron a crear mi pasión por los aviones

Uno de los que ayudaron a crear mi pasión por los aviones

Más de cuarenta años después, aunque sigo soñando con volar, aun sigo vendiendo mis conocimientos y mi oficio a todo aquel que piense que merece la pena pagar por ellos. En este tiempo he hecho de todo, convertir bestias en bellas y alguna vez por orden  del cliente o error mío bellas en bestias, gracias a Dios las menos. Trabajando para particulares, para tiendas, trabajos chicos, trabajos grandes, con libertad para crear o ateniéndose a estrictas ordenes de prestigiosos decoradores. Hermosos hoteles, bares con pretensiones y pintorescas tascas pasaron por mis manos, de todo como en botica. Incluso a ratos doy rienda suelta a mi imaginación diseñando y fabricando muebles solo por el gusto de crear algo mío.

Y aquí me tienen, haciéndolo lo mejor posible, aplicando toda mi sabiduría y honradez para que el trabajo quede como el cliente espera y confía. Así me enseñaron y así continuo, a vuestro servicio, deseando mejoraros la vida, llenarla de color, calor y comodidad, también de belleza hasta los límites que mis conocimientos me dejen y vosotros me acompañéis

 

 

Anuncios